LA MÚSICA ELECTRÓNICA VALE 15.100 MILLONES EN 2025
El informe anual del IMS confirma un crecimiento del 7% y una audiencia más comprometida que nunca con la cultura de club.

La música electrónica no es un nicho. Hace tiempo que dejó de serlo — pero ahora hay un número que lo certifica con precisión quirúrgica.
Según el IMS Electronic Music Business Report 2026, presentado en el International Music Summit de Ibiza y elaborado por MIDiA Research junto a su autor habitual Mark Mulligan, la industria global de la música electrónica generó 15.100 millones de dólares en 2025. Un crecimiento del 7% interanual — y una ligera aceleración respecto a 2024. Es la doceava edición del informe, y los datos apuntan en una sola dirección: sostenido, consistente, global.
Lo que hace especial este informe no es solo la cifra global. Es el perfil de quien está detrás de ella.
Según los datos de consumo de MIDiA, los fans de la música electrónica escuchan una media de 10,4 horas de música por semana — y gastan 24 dólares al mes en música en directo y 17 en música grabada. Son cifras que superan con amplitud al oyente medio de cualquier otro género.
Pero el dato más revelador es otro: el 74% de los fans de electrónica considera importante conectar en persona con su escena — frente al 64% de la población general. La pista de baile no es solo un lugar para bailar. Es el núcleo de una comunidad que se organiza, se identifica y gasta en torno a una cultura compartida.
"El dancefloor nunca ha importado más" — es la conclusión del informe. Y los números lo respaldan.
A nivel de géneros, el informe confirma que tech house se mantiene como la categoría más vendida en Beatport, continuando una tendencia de varios años. House y techno completan el podio.
El dato más llamativo de esta edición es el protagonismo de la inteligencia artificial en producción musical. Los ingresos generados por herramientas de IA generativa y separación de stems crecieron un 651% entre 2023 y 2025, alcanzando los 333 millones de dólares, con 63 millones de usuarios activos mensuales. Mientras tanto, los ingresos de software musical más tradicional — excluyendo DAWs — bajaron en el mismo período.
La lectura del informe es clara: las barreras de entrada a la producción musical se están derrumbando. Más gente hace música. Más gente participa en la escena. Y eso, a largo plazo, alimenta el ecosistema completo.
El informe no es solo economía. Es también un argumento sobre por qué la electrónica resiste donde otros géneros flaquean.
En un momento en que el contenido generado por IA amenaza con homogeneizar la música, el informe señala que la cultura de escena de la electrónica — su énfasis en la conexión real, la experiencia compartida y la innovación underground — le da una resiliencia que pocos géneros pueden igualar.
La pista de baile, concluye el informe, nunca ha importado más.



